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martes, 2 de marzo de 2010

Andrés Blaisten en el Museo de Arte Moderno

Agradecemos profundamente a todo el público asistente al evento: Ven a tomar un café con Andrés Blaisten, el pasado sábado 27 de febrero de 2010 en el Museo de Arte Moderno.

Andrés Blaisten

Ven a tomar un café


Museo de Arte Moderno, México D.F.

viernes, 15 de enero de 2010

Francisco Díaz de León, Impulsor de la gráfica popular mexicana.

Francisco Díaz de León nació en la ciudad de Aguascalientes el 24 de septiembre de 1897. Desde temprana edad tuvo acercamiento con diversos oficios que marcarían su futuro como artista plástico y editor. Su padre poseía un taller de encuadernación, algo que lo familiarizó con el proceso desde muy pequeño, pero fue el dibujo lo que cautivó su atención e impulsó a estudiar las artes plásticas.

En 1917 a la edad de 20 años recibió una beca por el estado de Aguascalientes para iniciar sus estudios artísticos en la Academia de Bellas Artes a pesar que su ideología era reacia a la educación académica.
No obstante, esta formación académica influyó determinantemente en su producción, al contar con maestros como Saturnino Herrán, Germán Gedovius, Leandro Izaguirre, entre otros, de los cuales aprendió las técnicas del óleo, el carbón, las tintas, etc. Y fue así que pronto en el año de 1920 se convirtió en maestro de la academia, donde se especializó en las diversas técnicas de grabado, lo que significó su dedicación de tiempo completo a la difusión, investigación y práctica del grabado, el dibujo y las artes gráficas.
Una característica de sus trabajos desde su etapa de formación es la incorporación de la cultura popular mexicana; así como paisajes urbanos y rurales y la vida cotidiana del México de principios de siglo XX. 


Francisco Díaz de León
"Indias en día de mercado" 1922
óleo/tela
100 x 122 cm.

La vocación que poseía Francisco Díaz de León como docente lo llevó a asumir el cargo de director de la Escuela de Pintura al Aire Libre de Tlalpan, donde enfatizó en la producción de grabado, para después ser director de la Escuela Central de Artes Plásticas, dirigida previamente por Diego Rivera. misma escuela en donde previamente había fundado un taller de grabado.

Además de tener una producción considerable como artista tuvo también muchas obras importantes como editor e ilustrador de libros. Entre ellos se encuentra la revista "Mexican art and life" editada junto a Gabriel Fernández Ledesma así como las ilustraciones del libro "El gavilán" de Francisco Castilla, "Viajes al siglo XIX de Gabriel Fernández Ledesma, "Su primer vuelo" cuento e ilustraciones del propio maestro Diaz de León.


Francisco Díaz de León 
(libro "El gavilán")
Disputa - el gavilán con voz clara, 1939
Grabado en madera de pie
Imagen: 6.1 x 8.7 cm
Papel: 10 x 13.2 cm


Murió el 29 de diciembre de 1975 en la ciudad de México. 

martes, 1 de septiembre de 2009

Las Escuelas de Pintura al Aire Libre

Anónimo
Niña con faisán
Óleo sobre tela
38 x 48 cm.

 Los personajes que conformaron los más importantes proyectos artísticos en el México posrevolucionario fueron José Vasconcelos y el entonces director de la Escuela Nacional de Bellas Artes Alfredo Ramos Martínez. Este último, que en 1913 intentó reformas para la enseñanza de las artes en México, fundando así la primera Escuela de Pintura al Aire Libre en Santa Anita Iztapalapa.

Este primer taller experimental de pintura al aire libre, por llamarlo de alguna manera, fue el detonante de lo que algunos años más tarde vendría a ser uno de los más importantes proyectos de enseñanza de las artes en la historia de México. Sin embargo, en primera instancia, esta primera escuela vino a reivindicar el razonamiento modernista que se venía gestando anterior a 1910. Las maneras de aplicación de color y la incidencia de la luz en los ejercicios de paisaje que se veían en esa escuela reflejaban el tratamiento impresionista o posimpresionista que para ese entonces en Europa ya era una manera académica de estudiar la pintura; evidenciando así que en México la experiencia plástica del color vanguardista había llegado tarde y que el proyecto persistía aún en la enseñanza formal, entonces, para que hubiese un verdadero cambio, debía replantear la enseñanza en estas nuevas escuelas.

Se mencionaba anteriormente que José Vasconcelos había tenido también un papel determinante en la instauración de este nuevo ambiente artístico. Fue así que en 1920 impulsó, ya como parte de una política cultural y desde la Secretaría de Educación Pública, las inquietudes estéticas que los artistas de esta época pregonaban. Vasconcelos creó misiones para alfabetizar las zonas rurales, promovió una gran cantidad de programas a partir del Departamento de Bellas Artes, del cual dependía la administración de museos y propició la puesta en marcha de las decoraciones murales. Aunado a esto, José Vasconcelos impulsó la reaparición del sistema pedagógico de Alfredo Ramos Martínez,  lo cual marcó determinantemente el rumbo de México en cuanto a la formación de una cultura nacional.

A partir de este momento se retomó el proyecto de las Escuelas de Pintura al Aire Libre, el cual continuó en nuevas sedes tales como la de Chimalistac, Xochimilco, Tlalpan, Guadalupe Hidalgo , entre otras; denotando cambios considerables en cuanto a la producción pictórica. Definió cambios incluso para la producción de artistas y maestros formados en la Academia, a la vez que fue el primer acercamiento al arte para artistas que años más tarde se convertirían en maestros del arte mexicano, como lo haría David Alfaro Siqueiros.

Las Escuelas de Pintura al Aire Libre emplearon un método de enseñanza alejado de los "ismos" europeos, exploraron con mayor soltura plástica el paisaje así como la representacion del contexto en el que los asistentes se desenvolvían, fiestas, motivos, gente indígena, etc. Es importante señalar que la participación de gente de todas edades fue trascendental en estas escuelas, se prescindió del dibujo en los cuadros para darle paso al color brillante y puro, característica  fundamental de la participación de los niños en las escuelas.

Fernando Leal, Francisco Díaz de León, Gabriel Fernández Ledesma, Fermín Revueltas, etc. Eran algunos de los muchos artistas que asistían a las escuelas y fungían algunos también como maestros de las mismas. Los maestros tenían un papel importante, sin embargo debían siempre exhortar a los alumnos a no dejarse influenciar visualmente por nadie, asi como inculcarles que pintaran las cosas como las veían y no como lo dictaba algún canon estético.

Los intereses colectivos encaminados a la conformación de un nuevo concepto de nación e identidad se vieron reflejados en el contexto cultural de la década de los 20's y tuvieron repercusiones importantes en los años subsecuentes.
Javier Miranda Nava

viernes, 14 de agosto de 2009

Una Nueva Plástica

Jean Charlot
La masacre de el Templo Mayor (detalle) 1922
Mural al fresco

Antiguo Colegio de San Ildefonso

En la época porfiriana y concretamente en la revolucionaria se gestaron diversas aportaciones plásticas para la conformación de un discurso que lograra concretar de una vez por todas la búsqueda de identidad nacional en el ámbito artístico y también social.

La herencia de la academia estaba muy presente en artistas como Diego Rivera, Jean Charlot, José Clemente Orozco, etc. Siendo así que el inicio del movimiento moderno del muralismo mexicano toma sus fundamentos en las estructuras de pensamiento y la lógica que se obtuvieron en la cultura porfiriana.

Un nuevo clima artístico se empezaba a desarrollar en el país, la época subsecuente a la revolución dejó claro que la producción artística sufriría una clara presencia política en su discurso, aunado al aprendizaje de la pintura llamada de caballete. Este periodo de transición debía, a su vez, tomar como punto obligado de partida el inicio del llamado periodo de modernidad.

Fue así que algunos de los primeros murales aunque presentaban métaforas con connotaciones políticas aún reflejaban la influencia de las vanguardias europeas de principios de siglo, rasgos de pintura cubista, simbolista, etc. Intentaban dar cabida a esta nueva reflexión de la supuesta, hasta ese momento, nueva era.

Sin embargo y con el tiempo, las manifestaciones realmente revolucionarias en términos de pintura mural llegaron, y antes que nada en la figura de Jean Charlot en su mural al fresco "La masacre del Templo Mayor" en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, entonces la sede de la Escuela Nacional Preparatoria que, muy a pesar de la presencia de José Vasconcelos y su política cultural y la inspiración que el artista tuvo de antiguos maestros, Jean Charlot logró presentar de manera dinámica un pasaje de la historia de México asi como procuró integrar el legado del arte universal y la plástica moderna de México y proyectar esa misma reflexión a generaciones futuras.

A partir de 1923 y hasta 1930, el muralismo mexicano constituyó verdaderamente una revolución en la plástica asi como una revolución visual para la historia del arte mexicano en función de que propusieron una nueva forma de concebir el arte y se comprometieron con un discurso regenerador de la sociedad mexicana en franca época de incertidumbre.

Javier Miranda Nava

martes, 11 de agosto de 2009

Antecedentes del Arte Moderno en México

México a lo largo de su historia ha recorrido un largo proceso en la conformación de su identidad cultural. La búsqueda ha sido fructífera y todos estos esfuerzos de integración se remontan incluso a la época precolombina. La población indígena tuvo una gran aportación en términos culturales y a su vez también la tuvieron los españoles cuando conquistaron América. El legado occidental tuvo cabida dentro de este desarrollo.


Saturnino Herrán
Nuestros Dioses Antiguos
Óleo / Tela
101 x 112 cm.

El eclecticismo que se consolidó se vio reflejado en la simbiosis entre estas dos maneras de ver el mundo, de concebir la muerte; y es esta unidad de opuestos y complementos la que constituye este punto de partida conceptual de las manifestaciones artísticas características de la sociedad novo hispana. Por supuesto que con el paso del tiempo la necesidad de continuar con esta búsqueda nunca decayó y es así que para el siglo XIX este devenir seguía buscando la manera de alcanzar su objetivo, aunado también a la necesidad de alcanzar la plena independencia política y el deseo firme de que la nueva nación fuera reconocida en su soberanía por el resto del mundo civilizado. Este proceso cultural siempre ha sido pues, dialéctico y basado en el razonamiento de diversas estructuras lógicas.

El movimiento armado revolucionario de 1910 significó un parteaguas definitivo en la esfera de la continuidad del régimen gobernante anterior; pero en el campo del pensamiento plástico, muchas ideas que fructificaron después de 1920 fueron incluso generadas desde la conciencia de una generación formada en el porfiriato. Fue así que 1910 no fue un punto de quiebre en el desarrollo del arte moderno en México.

Existen diversos puntos que se pueden llegar a malinterpretar con respecto de este periodo en la historia de México. Antes que nada, la cultura del porfiriato no fue más o menos afrancesada que la de cualquier otra nación del mundo occidental que a principios de siglo se preciara de ser civilizada. París era el centro irradiador de la literatura, el arte y de varias formas de pensamiento moderno, por ende era comprensible la incidencia de Francia en la concepción cultural de diversas naciones, entre ellas México. La cuestión de concebir entonces a Porfirio Díaz como un villano y ver “europeizada” la vida cultural mexicana en términos del desarrollo del arte moderno mexicano es injustificada. La mentalidad de los actores principales del cambio generacional a principios del siglo XX, tanto artistas como promotores del arte, fue formada durante el porfiriato. La Escuela Nacional de Bellas Artes, la antigua Academia de San Carlos, fueron los semilleros de diversos artistas que se consolidaron después de 1920, siendo así que la instrucción dentro de estas fue la forjadora de artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Ángel Zárraga, Saturnino Herrán, entre otros, que a su vez reconocieron las virtudes de los programas de estudio de la escuela y el clima innovador que allí se pretendía.


José Clemente Orozco
Alegoría de México
Piroxilina / Masonite
79 x 122 cm.

El movimiento muralista no fue la única estrategia artística que México propuso desde la temprana postrevolución. El clima plástico e intelectual que se vivió bien merece el adjetivo de un auténtico Renacimiento mexicano, pues muchas fueron las maneras como los artistas entendieron la forma de crear un arte moderno, algunos comprometidos social e ideológicamente y otros desde su propia interioridad.

Libro consultado "Un Siglo de Arte Mexicano 1900-2000", CONACULTA INBA, ISBN 970-18-2996-4