Mostrando entradas con la etiqueta colección. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colección. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de enero de 2010

El Fondo Díaz de León


A lo largo de su vida, además de contar con un gran acervo de producción propia, el maestro Díaz de León logró también coleccionar un importante acervo de obra de artistas contemporáneos, alumnos suyos, piezas de arte virreinal, así como producción artística del siglo XIX.

Todas estas piezas forman parte del Fondo Díaz de León, el acervo personal del maestro que asciende a más de 5000 piezas entre pintura, grabado, fotografía, carteles, etc.

Entre los artistas contemporáneos que forman parte del Fondo Díaz de León se encuentran grandes representantes del arte mexicano como: Gabriel Fernández Ledesma, Raúl Anguiano, Emilio Amero, Jean Charlot, Roberto Montenegro, José Chávez Morado, Agustín Lazo, José Clemente Orozco, Leopoldo Méndez, entre muchos otros.

 
Fondo Díaz de León
Emilio Amero (1901-1976)
Meditación
Litografía
Imágen 28x 23.2 cm
Papel 37 x 30.1 cm

Fondo Díaz de León
Gabriel Fernández Ledesma (1900-1983)
Retrato de un obrero tallista, 1926
Grabado de hilo, (cedro rojo)
Imágen 23.2 x 24.8 cm
Papel 43.6 x 34 cm

Como es sabido Francisco Díaz de León fue director de la Escuela de Pintura al Aire Libre de Tlalpan así como de la Escuela Central de Artes Plásticas. En este periodo y las etapas subsecuentes  el maestro agregó a su haber piezas de sus alumnos, en su mayoría grabados. Estas piezas representan un testimonio por demás importante de lo que fueron las Escuelas de Pintura al Aire Libre y el compromiso del maestro con la formación de artistas independientemente de la procedencia de estos.


Fondo Díaz de León
 Isidoro Ocampo (1910-1983)
Las hay a todas horas, 1931
Grabado, Aguatinta
Imágen 17.5 x 11.6 cm
Imágen 34.5 x 23.5 cm

Fondo Díaz de León
Gonzalo Argüelles Bringas (1877-1942) 
Frente al pozo
Grabado, aguafuerte
Imagen 15.1 x 10.6 cm
Papel 32.3 x 22.3 cm


Actualmente este importante acervo forma parte de la Colección Blaisten, gracias a las hijas del maestro Díaz de León, Graziella Díaz de León (q.e.p.d.) y Susana Díaz de León, que donaron el fondo al Sr. Andrés Blaisten. 

lunes, 7 de septiembre de 2009

Aniversario Luctuoso de José Clemente Orozco

 
José Clemente Orozco
Parnaso mexica con catrinas de pulquería, 1944
Temple sobre papel
34.6 x 48.6 cm
José Clemente Orozco nació en Zapotlán El Grande, Jalisco en 1883. Aunque estudió primero para ser agrónomo y se graduó como inspector agrícola, Orozco inició sus estudios de arte en la Academia en 1906. Desde sus primeras obras se pudo notar un agudo espíritu crítico a través de la caricatura política, y una serie de acuarelas y dibujos de carácter expresionista donde capturó la cruda realidad de las prostitutas de la Ciudad de México, sin embargo, a diferencia de sus colegas contemporáneos como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, el trabajo de José Clemente Orozco se ocupaba más del devenir del ser humano en función de sus misterios, su historia, la religión y la tecnología.

Orozco tuvo un acercamiento muy temprano al grabado, conoció a José Guadalupe Posada cuando aún era un niño y en sus primeros trabajos como artista de la academia retrataba la vida indígena de México.

Su estilo expresionista se fue forjando a través de los años y fue en sus trabajos murales donde se plasmó de una manera fuerte, heróica y poética. El dibujo de Orozco, a su vez también de carácter expresionista, tenía implícito un dominio técnico formado por la academia, que enriquecía de manera vasta el trabajo tanto de sus pinturas como de sus grabados, un claro ejemplo de esto es el mural pintado en la cúpula del Hospicio Cabañas "El Hombre en llamas".

 
 José Clemente Orozco
Hombre en llamas

En 1917, visitó los Estados Unidos por primera vez en busca de caminos para difundir su arte. Regresó a México y trabajó como muralista en la Escuela Nacional Preparatoria. En los años veinte realizó obras de caballete que tal vez como el trabajo de ningún otro artista mostraron una visión apocalíptica de la revolución mexicana. Regresó a los Estados Unidos en 1927, donde vivió hasta 1934, exhibiendo su obra y pintando murales en el Frary Hall of Pomona College en Claremont, California, la New School for Social Research (Nueva York) y la Baker Library of Dartmouth College en Hannover, New Hampshire. Regresó a México donde se dedicó a pintar murales en la Ciudad de México y la provincia: Catarsis para el Museo del Palacio de Bellas Artes, donde sintetiza su visión de la revolución, y para el domo de la Universidad y el edificio del Gobierno del Estado en Guadalajara, y comenzó un ciclo de murales en el Hospicio Cabañas con el tema de la conquista española. Entre 1943 y 1948 presentó seis exposiciones en la Escuela Nacional.

Murió el 7 de septiembre de 1949 dejando un mural al aire libre inconcluso.
 
José Clemente Orozco
Alegoría de México, 1948
Prioxilina sobre masonite
79 x 122 cm.
La Colección Blaisten cuenta con acervo pictórico y gráfico de este magnífico artista, celebremos pues a este representativo e importante artista de la historia del arte en México y el mundo.
 
José Clemente Orozco
Hombre en llamas
Grabado, Punta seca
 25.4 x 33.4 cm
Fondo Díaz de León

martes, 11 de agosto de 2009

Antecedentes del Arte Moderno en México

México a lo largo de su historia ha recorrido un largo proceso en la conformación de su identidad cultural. La búsqueda ha sido fructífera y todos estos esfuerzos de integración se remontan incluso a la época precolombina. La población indígena tuvo una gran aportación en términos culturales y a su vez también la tuvieron los españoles cuando conquistaron América. El legado occidental tuvo cabida dentro de este desarrollo.


Saturnino Herrán
Nuestros Dioses Antiguos
Óleo / Tela
101 x 112 cm.

El eclecticismo que se consolidó se vio reflejado en la simbiosis entre estas dos maneras de ver el mundo, de concebir la muerte; y es esta unidad de opuestos y complementos la que constituye este punto de partida conceptual de las manifestaciones artísticas características de la sociedad novo hispana. Por supuesto que con el paso del tiempo la necesidad de continuar con esta búsqueda nunca decayó y es así que para el siglo XIX este devenir seguía buscando la manera de alcanzar su objetivo, aunado también a la necesidad de alcanzar la plena independencia política y el deseo firme de que la nueva nación fuera reconocida en su soberanía por el resto del mundo civilizado. Este proceso cultural siempre ha sido pues, dialéctico y basado en el razonamiento de diversas estructuras lógicas.

El movimiento armado revolucionario de 1910 significó un parteaguas definitivo en la esfera de la continuidad del régimen gobernante anterior; pero en el campo del pensamiento plástico, muchas ideas que fructificaron después de 1920 fueron incluso generadas desde la conciencia de una generación formada en el porfiriato. Fue así que 1910 no fue un punto de quiebre en el desarrollo del arte moderno en México.

Existen diversos puntos que se pueden llegar a malinterpretar con respecto de este periodo en la historia de México. Antes que nada, la cultura del porfiriato no fue más o menos afrancesada que la de cualquier otra nación del mundo occidental que a principios de siglo se preciara de ser civilizada. París era el centro irradiador de la literatura, el arte y de varias formas de pensamiento moderno, por ende era comprensible la incidencia de Francia en la concepción cultural de diversas naciones, entre ellas México. La cuestión de concebir entonces a Porfirio Díaz como un villano y ver “europeizada” la vida cultural mexicana en términos del desarrollo del arte moderno mexicano es injustificada. La mentalidad de los actores principales del cambio generacional a principios del siglo XX, tanto artistas como promotores del arte, fue formada durante el porfiriato. La Escuela Nacional de Bellas Artes, la antigua Academia de San Carlos, fueron los semilleros de diversos artistas que se consolidaron después de 1920, siendo así que la instrucción dentro de estas fue la forjadora de artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Ángel Zárraga, Saturnino Herrán, entre otros, que a su vez reconocieron las virtudes de los programas de estudio de la escuela y el clima innovador que allí se pretendía.


José Clemente Orozco
Alegoría de México
Piroxilina / Masonite
79 x 122 cm.

El movimiento muralista no fue la única estrategia artística que México propuso desde la temprana postrevolución. El clima plástico e intelectual que se vivió bien merece el adjetivo de un auténtico Renacimiento mexicano, pues muchas fueron las maneras como los artistas entendieron la forma de crear un arte moderno, algunos comprometidos social e ideológicamente y otros desde su propia interioridad.

Libro consultado "Un Siglo de Arte Mexicano 1900-2000", CONACULTA INBA, ISBN 970-18-2996-4